La Unión Europea tiene adoptada una normativa muy exigente para la
certificación como «BIO». Sus principales medidas tienen que ver con:
Bienestar animal: Las vacas viven en régimen de semilibertad,
evitándose, salvo que las condiciones climáticas lo desaconsejen, su
estabulación. Incluso en este caso, el animal ha de gozar de espacio
suficiente y condiciones aceptables de higiene.
Calidad de la alimentación: La alimentación que reciben es en la propia
naturaleza en campos libres de herbicidas y pesticidas y solo cuando es
necesario se emplea el forraje, que en todo caso debe ser natural y estar
libre de transgénicos .
El ordeño se produce con menor asiduidad, sometiendo a los animales
a menor estrés y generando menos producción.
Por todo ello se trata de un producto con mas valor, ya que la
producción es menor y las condiciones de vida y alimentación de la vaca
suponen un mayor coste para la granja. Sin embargo, se garantiza una
mejor salud del animal y un producto sano y saludable.
